Hay libros que se leen y libros que se habitan. Anne Carson pertenece, para mí, a los segundos. La leo en invierno, con las ventanas cerradas, como quien busca refugio en una temperatura precisa.
Carson no narra: ilumina. Cada fragmento suyo es una lámpara breve encendida sobre una habitación que creías conocer. Y al apagarse, deja la habitación cambiada para siempre.
Releerla cada invierno es una forma de calendario interior. Mientras pueda volver a esos libros, sé que aún no he olvidado del todo cómo se escucha una frase.
Si estas palabras te alcanzaron, deja tu marca.