El diario

Diario · Abril de 2026 · 6 min

La arquitectura del miedo

Por qué el horror, para mí, siempre ha empezado en un pasillo.

El horror, para mí, siempre ha empezado en un pasillo. No en el sótano, ni en el desván, ni en esos lugares de manual que la literatura del género ha codificado hasta el agotamiento. El pasillo es otra cosa: es el espacio de tránsito, el lugar donde nadie debería detenerse, y sin embargo es ahí, exactamente ahí, donde la casa decide hablar. Cuando escribo terror, pienso en arquitectura antes que en monstruos. Pienso en puertas entornadas, en techos demasiado altos, en luces que no alcanzan a iluminar el final del corredor. El miedo, descubrí pronto, no es un acontecimiento: es una geometría. Lo que persigo en cada relato es esa primera línea en la que el lector, sin darse cuenta, deja de respirar con su propio ritmo y empieza a respirar al ritmo de la casa.

— D E R S

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